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ASTROLOGÍA Y SUEÑOS LÚCIDOS

 

 por Laura Poggiani

   


 


 

Un antiguo dicho afirma que “la noche trae consejo” y, como suele suceder, la sabiduría popular demuestra saber mucho más de lo que parece. De hecho, aunque es cierto que todos soñamos mientras dormimos —aunque solo la mitad de las personas recuerda sus sueños al despertar—, algunos individuos incluso pueden “dirigir” sus propios viajes oníricos, voluntariamente o no, aprovechando las horas de sueño para aumentar su creatividad o, en cualquier caso, encontrar soluciones inesperadas a sus problemas.

En otras palabras, si bien los sueños suelen ayudar al cerebro a resetear lo que se considera poco importante, también puede ocurrir que, por el contrario, un tema de interés particular se desarrolle hasta que el problema se resuelva. Estos son los llamados “sueños lúcidos”, de los cuales también habló el psicoanalista suizo Carl Gustav Jung. En ellos, el soñador realiza operaciones de deducción, razonamiento y reflexión típicas del estado de vigilia más que del sueño. De hecho, parece que el cerebro, libre de los límites que la mente consciente encuentra durante el día, da vida a la parte más íntima de nosotros mismos —el inconsciente—, para procesar datos y circunstancias sin límites reales de tiempo ni espacio. Esto permite recuperar eventos totalmente borrados de la memoria consciente o completar razonamientos utilizando datos que inicialmente parecían confusos.

Pero ¿en qué se diferencian estos “sueños lúcidos” de los demás? En primer lugar, el soñador es plenamente consciente de que está soñando en ese preciso momento, e incluso puede provocar intencionalmente estos sueños. Sin embargo, por lo general aparecen de manera espontánea cuando la persona está profundamente concentrada en un problema cuya solución no encuentra. El propio Jung relata un episodio muy ilustrativo: uno de sus conocidos, tras varios días intentando sin éxito aclarar un asunto, se fue a la cama después de revisar nuevamente el problema sin resultado, y se durmió pensando en ello. A las tres de la madrugada, su esposa lo vio levantarse y volver al estudio, donde escribió rápidamente durante unos minutos antes de regresar a dormir. A la mañana siguiente, sin recordar el episodio nocturno, se sorprendió al encontrar unas notas que contenían la solución al problema que tanto le había inquietado.

También es posible hacer un uso habitual de este tipo de sueños para resolver problemas. El filósofo estadounidense Joseph Murphy cuenta que, tras perder un anillo muy querido y de gran valor, confió la solución del problema a sus sueños antes de dormir. Al despertar, creyó oír una voz interna que le decía: “Pregúntale a tu hijo”. Esto parecía extraño, pues su hijo tenía solo nueve años. Sin embargo, al preguntarle, el niño admitió haber encontrado el anillo mientras jugaba y haberlo dejado sobre su escritorio.

En resumen, algunos encuentran objetos perdidos, otros descubren fórmulas químicas de medicamentos —como el ganador del Premio Nobel Otto Loewi— y otros encuentran inspiración para sus novelas, como Robert Louis Stevenson, autor de “El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. Incluso el famoso cantante Billy Joel ha declarado que las partituras de sus canciones aparecen en sus sueños y que las transcribe al despertar.

Existe una explicación científica para este fenómeno: la división del cerebro en dos hemisferios, donde el derecho se asocia con la creatividad y el izquierdo con la racionalidad. Durante el día, el hemisferio izquierdo es el más activo; por la noche ocurre lo contrario: trabaja el derecho mientras el izquierdo “duerme”, permitiendo procesar la información de manera más imaginativa e inusual, aunque igualmente efectiva. Es un fenómeno mucho más común de lo que se cree y no concierne solo a determinados grupos, como los artistas, sino a todos. Los antiguos ya lo sabían bien: en Grecia y Roma se construían templos llamados “templos de los sueños”, donde, mediante sustancias narcóticas para reducir la racionalidad, se inducían sueños con el fin de encontrar inspiración y soluciones.


CÓMO FOMENTAR LOS SUEÑOS LÚCIDOS

Es posible aumentar la aparición de sueños lúcidos siguiendo algunas pautas sencillas:

  1. Acostarse después de una comida ligera.

  2. Relajarse lo más posible, quizás con ejercicios específicos de yoga.

  3. Una vez relajado físicamente, dedicar unos momentos a reflexionar sobre el problema que nos preocupa, tratando de analizar sus aspectos.

  4. Evitar pensar en el problema con emotividad; analizarlo como si no nos afectara.

  5. Esforzarse —y esta es la parte más difícil— por participar en el sueño que aparece, tratando de vivirlo en primera persona.

Por la mañana, casi con seguridad surgirán las intuiciones que buscábamos; y en cualquier caso, no hay que desanimarse si al principio no se obtiene un resultado.


FACTORES ASTROLÓGICOS QUE PREDISPONEN A LOS SUEÑOS LÚCIDOS

Los indicadores fundamentales de la calidad del sueño —y de los sueños— son esencialmente dos: la Casa VIII y la Luna, mientras que la claridad de este tipo de sueños se representa bien con el planeta Saturno, símbolo del razonamiento lógico por excelencia. Así, se encuentra a menudo una predominancia de la Casa VIII en signos saturninos (Capricornio, Acuario o Libra) o con presencia de Saturno, mientras que la Luna suele aparecer en signos racionales, como los de Tierra o aquellos dominados por Saturno. La Casa XII —el inconsciente— también es frecuentemente dominante, y la Luna suele formar aspectos con Neptuno, el planeta de la mediumnidad.


DAVID HERBERT LAWRENCE

El escritor inglés del siglo pasado, conocido principalmente por su célebre novela “El amante de Lady Chatterley”, trabajaba sobre todo por la mañana en un estado de semitrance, intentando recordar lo que había soñado durante la noche.

Astrológicamente, encontramos la Luna —planeta asociado al sueño— en el signo de Libra, exaltación de Saturno, conjunta a Venus en la Casa XII, la casa del inconsciente. En la casa de los sueños, la VIII, se encuentra Plutón, planeta del inconsciente, en aspecto positivo con Urano-manos, mientras que la cúspide de esta casa cae en el práctico y racional signo de Tauro. Saturno, por su parte, es claramente dominante, ubicado en Cáncer y en aspecto positivo con el Ascendente Escorpio, un signo también vinculado a Plutón y a la Casa VIII.

 

 


ALBERTO BEVILACQUA

El popular poeta y novelista —autor, entre otras obras, de “La Califfa” y “Questa specie di amore”— declaró que escribe sus novelas entre las seis y las ocho de la mañana, como en una especie de trance lúcido. Escribe a mano, tan rápido que a veces luego le cuesta descifrar lo escrito. Su última novela, “Gialloparma”, fue escrita de este modo en solo veinte días. También afirma: “Tengo la impresión de que no soy yo quien escribe, sino un yo profundo que se impone con fuerza. A medida que pasan los años, el fenómeno es cada vez más evidente”.

Analizando su carta natal, encontramos la Luna, planeta del sueño, en la Casa VI —la del trabajo— en el racionalísimo signo de Capricornio, y al mismo tiempo en oposición al Sol y en trígono con Neptuno: la personalidad inconsciente del escritor logra separarse de su yo racional (el Sol) volviéndose extremadamente receptiva (trígono con Neptuno).

No sorprende entonces encontrar en la “casa de los sueños y del sueño”, la Casa VIII, precisamente a Saturno, aquí en su propio domicilio al encontrarse en Acuario. Los sueños de Bevilacqua solo pueden estar marcados por una fuerte racionalidad. Además, Mercurio —la escritura— está conjunto a Plutón —el inconsciente— en la Casa XII, la de lo irracional, mientras que la Luna-sueño forma un aspecto positivo con Urano-manos, gloriosamente situado en el Medio Cielo.

 

 


ALIGI SASSU

El conocido pintor, ilustrador y ceramista —así como autor de diversos ensayos críticos— afirmó en una entrevista reciente que, respecto a algunas de sus pinturas, a diferencia de las demás, no recuerda absolutamente cómo surgieron y apenas reconoce su autoría. Sin embargo, recuerda haberlas “visto” de noche, en sueños, y haberse levantado a realizarlas como poseído por un furor artístico, en una especie de trance. El artista afirma además que algunas de esas obras tan particulares se encuentran entre las mejores de toda su producción.

Astrológicamente, sorprende la similitud de esta carta con la anterior: también nacido bajo Cáncer, tiene —al igual que el ejemplo previo— la Luna-sueño en la Casa VI, la del trabajo, en el cerebral signo de Virgo, signo en el que Urano-manos se exalta. La Casa del sueño, la VIII, presenta en este caso a Júpiter, en su domicilio y en oposición a Saturno, situado en la Casa II, subrayando cómo las mejores obras del artista provienen de inspiraciones nocturnas, cuando la consciencia (Saturno) relaja su control para dejar espacio a un inconsciente ecléctico y extremadamente sensible (Sol en Cáncer conjunto a Neptuno y Venus).

 

 


IMPORTANCIA DE LA CASA VIII

Por su analogía con el octavo signo zodiacal, Escorpio, y su regente Plutón, este sector astrológico tiene una estrecha relación con el inconsciente y con el mundo onírico en general, del que los sueños son su expresión más evidente. Estudiando atentamente este sector —y en especial los tránsitos planetarios que ocurren en él— es posible determinar cuál es el contenido onírico predominante y, en consecuencia, obtener un mejor análisis psicoanalítico.


SI TU CASA VIII ESTÁ EN…


ARIES

Sueños breves pero intensos, a menudo con temas de lucha, competencia o agresión. Son comunes los sueños sobre dientes —caída, dolor, formas extrañas— y también los sueños en los que se conduce un coche deportivo (a menudo rojo, color asociado a Marte) participando en una carrera de velocidad o intentando reparar el automóvil averiado.


TAURO

La alegría de vivir representada por Venus, regente de este signo, y por Júpiter, exaltado aquí, da forma a sueños tranquilos en los que predominan los colores verde y azul, generalmente ambientados en el campo o en plena naturaleza. También son comunes otros dos tipos de sueños:
sueños de acumulación, como encontrarse frente a una mesa repleta donde se puede comer sin límites;
sueños eróticos.
Además, debido a la asociación de Tauro con el “clan” familiar, los parientes suelen aparecer frecuentemente como coprotagonistas en los sueños.

GÉMINIS

Los sueños son rápidos —tan veloces que al despertar cuesta recordarlos—, pero suelen implicar movimiento, viajes, medios de transporte o telecomunicaciones. Uno puede soñar que marca repetidamente números de teléfono para llamar a amigos o conocidos, o que conduce hábilmente un potente coche deportivo. Si por la mañana se hace el esfuerzo de recordar estos sueños que parecen no haber dejado rastro, se descubre que son numerosos y extremadamente interesantes —nunca aburridos— y un excelente material para historias de aventuras.

CÁNCER

Cáncer valora dos elementos: el agua tranquila y pacífica (lagos o mar) y la madre. Por ello, los sueños de quienes tienen esta posición giran frecuentemente en torno a estos dos temas, que la psicología reconoce como íntimamente conectados. A los nativos de Cáncer les encanta dormir porque en el sueño encuentran un eco del vínculo embrionario vivido en el vientre materno, pero sus sueños no son muy frecuentes. Además del agua y la figura materna, otros temas oníricos habituales son el hogar y escenarios históricos que transportan al soñador al Antiguo Egipto o a la época romana.

LEO

Regido por el radiante Sol, este signo inspira a menudo sueños de gloria, donde el soñador derrota por sí solo a tropas de enemigos al acecho o recibe importantes reconocimientos públicos. También aparecen con frecuencia joyas —especialmente de oro—. Igualmente común es el clásico sueño de volar, en el que el soñador se eleva sobre altas montañas o pilota un avión o un ala delta como un Ícaro moderno.
Predominan los colores vivos y brillantes, en tonos de amarillo a naranja, y las imágenes suelen ser claras y luminosas.

VIRGO

Regido por Mercurio y con la exaltación de Urano, este signo aporta una gran practicidad a los sueños, que suelen ser escasos. Esta combinación puede resultar muy favorable para los sueños lúcidos, ya que las personas pueden “dirigir” con facilidad su viaje onírico, descartando de inmediato situaciones demasiado irreales. Además de preferir temas relacionados con la salud y el trabajo —como verse en el médico, sentado en el escritorio trabajando, o embelleciendo el propio cuerpo con nuevos peinados o maquillaje—, esta posición también favorece notablemente extraer números de los sueños para jugar a la lotería… ¡con buena probabilidad de éxito!

LIBRA

Los sueños suelen ser bastante concretos para este signo, que además de estar regido por Venus, alberga la exaltación del pragmático Saturno.
Es poco frecuente recordar los sueños, y los que permanecen en la memoria suelen tener escenarios bellos y, al analizarlos, proporcionan soluciones a problemas personales. Es posible soñar con pintar cuadros, vivir historias románticas y algo nostálgicas, donde la vida en pareja es el centro emocional. Y dado que Saturno se asocia con el frío y el tiempo, también pueden aparecer sueños con nieve, glaciares y recuerdos o personas del pasado.

ESCORPIO

El signo del inconsciente por excelencia, regido por el oscuro Plutón, habla de nuestras pasiones más íntimas y deseos más ocultos. Son comunes los sueños premonitorios, a menudo con atmósferas inquietantes que implican asesinatos, robos, aventuras o viajes por lugares estrechos y sombríos. Si se recuerdan al despertar, estos sueños pueden proporcionar un excelente material para un futuro escritor de terror. Al igual que Tauro, su signo opuesto, esta posición también favorece los sueños eróticos.

SAGITARIO

Lugares exóticos y amplios paisajes son el telón de fondo de los sueños de quienes poseen esta combinación regida por Júpiter y Neptuno. Suelen aparecer caballos y animales domésticos, así como partes del cuerpo como piernas y cabello. Incluso es posible hablar lenguas extranjeras en sueños, lo que convierte esta posición en excelente para aprender idiomas mientras se duerme.
Por la analogía del signo con la enseñanza, un sueño recurrente muestra al soñador a punto de realizar un examen particularmente difícil… o desempeñando él mismo el papel de examinador.

CAPRICORNIO

Con la Casa VIII en Capricornio, los sueños frecuentemente implican subir y bajar escaleras, escalar montañas o contemplar paisajes áridos en absoluta soledad. Los sueños son mayormente prácticos, y el soñador suele intervenir para “dirigirlos”, ya que la racionalidad —al ser este el signo natural de Saturno— permanece siempre activa. Los sueños son raros, sobrios en escenarios y contenidos, dominados por colores oscuros y situaciones relacionadas con la vida cotidiana. La figura de la madre también aparece con frecuencia.

ACUARIO

Imágenes vívidas y futuristas caracterizan a este signo regido por el ecléctico Urano: rascacielos altísimos, construcciones insólitas, lugares familiares transformados e irreconocibles, finales impredecibles y numerosos giros inesperados. Se pueden desarrollar proyectos e iniciativas que encuentran soluciones inusuales en los sueños, a menudo con la ayuda de amigos que aparecen con frecuencia junto al soñador. Al igual que su signo opuesto, Leo, aquí también es común el sueño de volar, llevando al protagonista incluso al espacio infinito del cosmos.

PISCIS

Sueños premonitorios y cargados de emoción aparecen a menudo en esta combinación regida por Neptuno y el elemento Agua. La vida onírica adquiere un papel importante incluso durante la vigilia mediante los llamados “sueños despiertos”, pero su significado —generalmente premonitorio— es difícil de racionalizar antes de que ocurra el acontecimiento. Con colores suaves y pasteles, las imágenes suelen relacionarse con lugares cerrados, hospitales, situaciones dolorosas, enemigos ocultos, gatos y, por supuesto, el mar y el agua en general.

 

 


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